viernes, 20 de noviembre de 2009

incomprendidos...


¿Por qué lloras?, si aún no te he dicho cuanto te amo...
y así me devuelves las lágrimas que por años me robaste...
¿Por qué lloras amor?, si he dejado mi corazón en la entrada...
y no he hablado de amor siquiera.
¿Por qué lloras?

Culpabilidad

Entre la gente desaparezco como gota en el océano. Entre la gente me pierdo para no encontrarte. Entre la gente me encuentro, me rodea, me fluye, me aspira, me pierde. Y la nubosidad hace que no vea las cosas claras y tenga dificultades para mantener el rumbo.
Hoy es otra rutina, donde se cierran las puertas que antes abríamos. Me contengo de desaparecer, huir a tu lado o bien lejos de vos. Me contengo de amarte, no cabe en la agenda. Absuelta de culpa, me alejo de mí…
Entre a gente he aparecido como ola en el océano y te he encontrado para no perderte. Entre la gente te encuentras, te rodeo, te fluyo, te aspiro, te tengo. Y el sol inminente hace que veamos claro y no haya rutinas que nos cierren las puertas. Así desaparezco contigo, para que huyamos lejos y comienzo a amarte con culpa, a destiempo.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Sueño destructor


Estás dormido, mientras a tu alrededor se entrecruzan gritos.
Estás dormido y no hay forma de despertar tu siesta.
Están invadiendo la tierra con falacias y mandamientos
y vos estás dormido, roncando despierto y sin barba.

Tu voz se hace clara al dar un mensaje letal y eterno
y sin embargo te arropa el silencio furtivo
Ni un tácito grito de lucha en ti siento
y sé que has elegido al vil destino.

Se están llevando nuestra tierra,
Y ya no se oye una chacarera
Están invadiendo despacio
y al olvido, únicamente, te aferras.

Me gritas al oído: ‘despertáte’
Y yo sé que vos estás dormido
pues en mí siguen volando las aves
y el amor que siento está sentido.

Me pides que abandone mis males
De creer que pachamama es mi tierra
Seguís clavando banderas
Y esclavizando empleados.

Estás dormido, mi hermano
Y no puedo incentivar tu ira
Era la única energía dispuesta
que en aquellos tiempos te movía.

Puede que la paz te haya borrado
las horas que bajo la luna soñamos
con ese ritmo del grillo y el monte
en plena avenida desértica.

Estás humanizado, mi hermano
Has perdido el instinto animal
De defender tu sangre a rabiar
De querer tener sol, día y noche.

Sufres en silencio aunque lo ignores
he cicatrizado mil veces tus heridas
y sé que no me amas como antes
porque mientras dormís despierto,
es inevitable que yo viva soñando.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Difícil ponernos de acuerdo


Porque el viento deja de ser viento cuando el corazón entristece. No podría describir la sensación de observar al mundo y distanciarme. Como carne que nace a otro mundo, como despegar de éste para adherirme al firmamento o las penumbras. No puedo siquiera escribir una obra de teatro, aún cuando los artistas están actuando en mi cabeza y un corazón amigo la espera para regalar con el alma una caricia. No pude decirte te amo con palabras suaves, sino mas bien tercas.
Porque el agua deja de ser agua cuando de sed me visto y me alimenta el fracaso de conquistar lo absurdo cada segundo. Porque tu alma es algo extraño para mi, y como detective escavadora de tu superficie me perdí en tu cima y me olvidé de tu profundidad.
El aire debe ser aire en donde yaces, bajo el tibio fulgor de la esperanza, con esa luz suave y silenciosa. Me duele la despedida que no nos dimos, porque jamás hablamos del encuentro tampoco. Perenne y en la dimensión de la eternidad te confundes con mis dotes imaginarios y soberbios, he dicho más de una vez que la perfección te favorece más cuando no duermo y en eso tienes la unicidad en mi.
Porque no paro de buscarte, aún sabiendo que te he perdido miles de veces antes de encontrarte y si mis defectos devoraran la única virtud que tengo, seguro tocarías el timbre que nos distancia.
Porque estarás soñando en la plenitud de tu indefinición, como ave de eterno retorno hacia el regreso de tu inmensidad y bien lejos de mis desmanes. Cuando dije no quiero verte más, no estaba pensando en mí… por más que me tildaras de egoísta y hasta perversa. No quiero verte más, porque naufragas en mi desierto cada vez que apareces y yo me quedo en la espera de calmar tu sed, la que nunca cesa. No quiero verte más, porque adoras mis defectos y te sientes fuertes frente a ellos, mientras la herida se agravia.
No quiero verte más, porque te veo en cada segundo de mi vida malgastada y, de volver a verte, terminaría por retroceder los mil días que tu nombre y el mío no se proclaman.
No quiero verte más, porque te siento y no porque no me importa nada. Crees que me siento un ser supremo e imbatible, en ambas te equivocas.
Y si he dicho tantas veces no quiero verte más, quien me conoce sabría que un grito de desesperación me sostiene en un deseo elocuente de que aparezcas. Pero, en verdad me crees cuando no es a ti a quien le hablo.
De todas formas, estás temblando… y no porque te has perdido de mi mediocridad, sino porque te esforzabas en la gratitud de saber que alguien bajo cualquier cielo, te amaba. No importó quien fuera ni de dónde viniera y si de sinceridad te tiñeras un día, sabrías de que hablo.
No quiero verte más, y jamás he dicho eso anteriormente. No quiero verte más, y aún ni siquiera yo me lo creo. Pero no quiero verte más, porque jamás antes nos hemos mirado.
Aunque nunca leas estas palabras que parecieran por momentos quedar flotando en la nada, por tu estupidez de odiar la ciencia, cualidad a la que también amaba, justamente me confieso al ser inexistente que del otro lado no puede haber más que lo que siempre hubo: una ausencia inigualable.
De todas formas, corazón sombrío, te despido y zarpo de cualquier puerto. Tus vicios podrían reemplazar mis pretextos y mi sobriedad aniquilarme de esperanza.
“¿Por qué me tratas tan bien, me tratas tan mal? Sabés que no aprendí a vivir”. Y aunque se estén mermando los calambres de mi alma, basta con haber oído tantas ‘promesas en el bidet’ para entender el grado de imposibilidad de que vos y yo podamos ponernos de acuerdo.

domingo, 8 de noviembre de 2009

El grito


Existen rostros que se desdibujan bajo el cielo emergente
Que sienten frío en el abrazo duro de cada invierno voraz.
Existen almas que no entienden por qué Dios ha muerto
Y verdugos que se quedan sonrientes de verlos llorar.

Existen silencios que rozan los labios de un artista olvidado
Y la voz del tango que comienza, otra vez, a cesar.
Existen sirenas que construyó la mente de un niño
Y el viejo sonido de un barco cruzando la mar.

Miles de objetos se enhebran para construir este mundo
Como resortes viejos bajo un escenario de actores
Y los discos rayados comienzan a dar melodías
De poetas que han muerto en tierras lejanas.

Una flecha de indio atravesó poderosamente mi alma,
Un sacerdote católico intentó exorcizar mi sonrisa
Mientras que la ciudad dormía y el niño seguía descalzo
un viejo delirio estridente, le gritó al mundo: ¡viva la muerte!

sábado, 31 de octubre de 2009

Vive


Vive aquel que bajo el cielo, besó la tierra
Para unir en un grito a las almas profundas
Late aquel que dejó de ser náufrago, para ser orilla.

Sufre aquél que sin amor, brindó su alma
Para que el silencio no fuera melodía.
Existe quien no dio nada, para ser nada en esta vida.

No me acuerdo de aquél que pintó los cuadros
Ni de quién le puso letra a la poesía
Sólo recuerdo al niño que bajo la lluvia
Se rió de todos los que, del cielo, se escondían.

lunes, 12 de octubre de 2009

La musa egoísta



Estaba sola, tirada, quebrada.
Rodeada de botellas vacías y cenizas.
Estaba llorando sola, soleada
Pensando que el amor no existía.

Ellos estaban recostados,
en el verde césped de la mañana
Rodeados de niños y voces
Jugando a compartir la morada.

Él estaba sentado esperando,
Los colectivos pasaban
Nunca se supo si la espera
Era la sensación de la nada.

Ellas estaban frente al espejo.
Mirándose fijo a la cara
Pintando los ojos risueños
de cara a la cita soñada.

Ellos no estaban,
se quedaron dormidos en el fondo del río
cuando el silencio era arrogante
y las pisadas coordinadas.

Ellas rodeaban la plaza,
Caminando de a dos: la tristeza y la esperanza
Esperando que lleguen sus hijos
Y les pidan que arropen la cama.

Mientras unos dormían, y otros soñaban
Mientras ellos reían y ellas lloraban
Me había olvidado del tiempo y las circunstancias
Quería que llegara una musa para poder atraparla.